¿Por qué nació Deluz y Compañía y cuál es su propósito evolutivo?

«Nacimos para ser una empresa social, de esas que generan felicidad y cambian un poco el mundo. De esas empresas faro que iluminan en la noche más profunda, en la que está sumergido el mundo empresarial actual, en una noche sin estrellas»

Lucía Zamora

Nacimos para dar de comer rico y para hacer felices a los que comen, a los que se encuentran sin prisas con sus amigos, parejas, familias, amantes o con sus compromisos laborales. Para recuperar recetas históricas en vías de extinción que son patrimonio de la humanidad porque ya no encontramos tiempo para pochar y pochar. Porque nosotros queremos que nuestros hijos coman albóndigas en salsa rubia y calamares en su tinta, pero cuando llegamos a casa por la noche ya solo nos da tiempo a hacer recetas al wok. 

Hemos venido para crear restaurantes bonitos, para darle al espacio la importancia que merece. Por eso nos gusta recuperar locales con una historia importante, pero olvidada, para no perder nuestra memoria e identidad. No nos gustan las ciudades iguales, los locales idénticos y las modas obligatorias. Hemos venido para generar belleza porque la belleza genera más belleza. Creemos que la energía que fluye en nuestros restaurantes te lleva a conversaciones que te alejan de la fealdad.

Hemos venido para regalar nuestras sonrisas bonitas cuando servimos un café, ponemos un vino o llevamos un plato a la mesa porque nos gusta transmitir nuestra energía bonita a los otros para calmarles, para alegrarles, para relajarles, para que se sientan tranquilos. Para poder estar con un vino y con la mirada del otro. Hemos venido para escuchar al otro y para entender sus necesidades y sus creencias, y hacerles felices con nuestras recetas vegetarianas o sin gluten. 

Nacimos para dar de comer con los mejores productos, que son los de kilómetro cero, los producidos por ganaderos y productores de nuestra tierra, los artesanos, los ecológicos, los elaborados de una forma respetuosa para el planeta. Para enseñar que esos son los productos que le sientan bien a nuestro cuerpo y a nuestra alma, que nos llenan de energía bonita. Para practicar eso que llaman economía circular y hacer un mundo sostenible. Para trabajar con sentido común y recuperar el que nos está faltando como mundo. ¿Acaso tiene sentido que pongamos carne de Polonia en nuestros restaurantes cuando somos de Cantabria y tenemos unos ganaderos de pastos extensivos a los que tenemos que cuidar para que sigan cuidando nuestra tierra?

Nacimos para querer nuestra tierra y cuidarla, y así lo hacemos cuando llevamos esos productos a nuestros comensales y nos llenamos de orgullo.

Nacimos para hacer empresas sociales colaborativas que hagan el mundo un poco mejor. Así, por ejemplo, junto con Ampros creamos Depersonas Cocinando con Sentido, un catering que da de comer recetas históricas con productos ecológicos y artesanos a 600 niños en colegios públicos de Cantabria y otros cientos de personas mayores en residencias. Y con esa comida diaria, la vida de esos niños es un poquito mejor y su futuro también porque estamos cuidando su salud.

Nacimos para sacar proyectos transformadores de la realidad, porque no nos gustan los planes de sostenibilidad de Power Points que se quedan en el papel, porque nos aburren y porque nos parece poco sostenible.

Nacimos para crecer económicamente, pero con un crecimiento que fuese compartido y sostenible, y no crecer por crecer sin mirar nada más. Por eso, nuestro crecimiento también es espiritual y energético. Y lo hemos conseguido: con la relación con nuestros productores, con nuestras palabras mutuas de reconocimiento, las comidas que hemos compartido y la forma que tenemos de entablar relaciones de confianza.

Nacimos también para ayudar a crecer a los otros y por eso co-fundamos la primera cooperativa de ganaderos ecológicos de Cantabria, Siete Valles de Montaña, donde los ganaderos son los socios y nosotros un socio colaborador. Y lo hicimos para que todos nos podamos permitir el lujo de comer ternera ecológica de los ganaderos de Cantabria en nuestras casas.

Nacimos para ser una empresa donde las personas nos cuidáramos, nos respetáramos, donde se acepta la diversidad y la miramos como una riqueza del ser humano. Nacimos para contarle al mundo que las empresas no tienen que ser lugares de explotación y de sufrimiento, sino lugares de proyectos compartidos colaborativos.

Nacimos para relacionarnos desde un plan de igualdad y de colaboración, y no uno de dominación y sometimiento y por eso iniciamos nuestra transformación TEAL.

Y nuestro viaje TEAL nos ha llevado al inmenso placer y alegría de la escucha compartida y de entender el poder de la inteligencia colectiva, y a entender que Deluz y Compañía es una energía viva que la construimos y movemos entre todos, y que su propósito evolutivo es algo abierto, que iremos construyendo entre todos, con estos nuevos movimientos de energía grupales. De momento, hace unas semanas casi todas las personas de la empresa (a algunos grupos todavía no se les ha preguntado) han ratificado que quieren seguir su futuro en TEAL, así que seguimos con este propósito evolutivo tan vivo.

Nacimos para compartir nuestro conocimiento y poder ayudar a otras empresas. Y por eso creamos Deluz y Compañía Consultores.

Nacimos para dar alegría y amor en nuestros platos y con nuestras personas, y para inspirar al mundo sobre que otro formato de empresa da mucha más felicidad, de verdad. Hemos nacido para contar al mundo que es un modelo de empresa que no te roba energía, te la da. La energía vital es tan valiosa y sagrada… Nosotros se la cuidamos a nuestros clientes con nuestras sonrisas y platos, al mundo con nuestra relación con los productores, y a nosotros mismos con esta convivencia vital.